Lo de ayer no fue bochornoso, lo de ayer, en un mundo normal, merecería la expulsión inmediata, de la Cámara y del cargo. Ni con los gravísimos problemas que nos están arrancando las tripas esta gentuza es capaz de comportarse con la dignidad que se les supone por el cargo que representan. Han demostrado ser basura -alguna excepción habrá, quiero creer- y no por hacer las cosas mal, eso sólo sería de incapaces, sino por la intencionalidad de cada acción. Deplorable.
miércoles, 26 de mayo de 2010
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